Montar una cocina es algo que se puede hacer por uno mismo siempre y cuando se tenga cierta habilidad y se disponga de la planificación necesaria. Con las cocinas modulares resulta más sencillo, aunque es necesario realizar una planificación cuidadosa en la que se consideren aspectos relevantes como las tomas de agua, los enchufes y la ubicación de los electrodomésticos. Es necesario seguir las instrucciones proporcionadas por el fabricante para montar los diferentes módulos que la componen y ajustar la posición y la nivelación, fijar los muebles inferiores y superiores y colocar las tapas.
Disponer de las herramientas necesarias, como un taladro, el nivel y la espátula, es imprescindible para colocar los muebles, la encimera e instalar el fregadero y la placa vitrocerámica o la cocina de gas en caso de decantarse por este tipo de cocina. La instalación finaliza con el montaje de las puertas y los tiradores. Visto así, parece sencillo, aunque laborioso.
Las cocinas modulares se han convertido en la solución flexible e individualizada para cada situación más demandada en los últimos tiempos. Se componen de elementos individuales fácilmente combinables, ampliables y convertibles, aptos para cualquier piso o vivienda. Se trata de sistemas de cocina que funcionan según el principio modular, lo que quiere decir que la cocina se instala partiendo de bloques funcionales e independientes, totalmente adaptados a cada necesidad. El horno y la campana extractora, el fregadero, los armarios altos y los muebles de cocina se combinan como componentes individuales, lo que permite que se adapten a la planta de la cocina y sean independientes de montarse en la pared o no. A diferencia de los muebles de cocina fijos, pueden personalizarse totalmente, ampliarse o reducir su tamaño con otros elementos, ya que no están conectados entre sí.
Ventajas de un proyecto que se hace paso a paso
Este tipo de cocinas atrae por su adaptabilidad y la flexibilidad que proporciona. Se puede personalizar al gusto y, como nos explican los que saben desde MC Modular Cocinas, sí puedes hacerlo tú mismo, que no te la monten. Sus ventajas más relevantes son la flexibilidad que proporciona; la movilidad que permite transportar los bloques individuales y trasladarlos cuando sea necesario. La individualidad va desde cocinas modulares de madera maciza hasta el estilo más moderno, y su montaje es fácil, ya que las piezas individuales son fáciles de montar y colocar. Además de que pueden montarse en espacios de todo tipo, se trate de una cocina moderna en espacios reducidos o espacios de gran tamaño.
Antes de disfrutar de una nueva cocina, hay que realizar una planificación detallada. Tener en cuenta la planta y sus posibilidades de colocación permite personalizar la cocina a cada situación y preferencias. Desde soluciones que ahorran espacio hasta cocinas de planta abierta. Seguir los siguientes pasos, garantiza una planificación correctamente estructurada:
- Medir la estancia. Anotar las dimensiones exactas de la longitud de las paredes, los huecos, la altura de las ventanas y las diferentes conexiones.
- Comprobar las conexiones, localizando las de agua, electricidad y salida de humos, ajustándolas en función de la necesidad.
- Definir las zonas, que pueden dividirse en cinco: aprovisionamiento, aclarado, preparación, cocción y almacenamiento.
- Tener en cuenta las zonas de movimiento, dejando espacio suficiente para colocar pasarelas y extraíbles abiertos, sobre todo en las cocinas modulares independientes o las que se integran en una isla.
- Planificar la luz, dirigiendo la iluminación a las zonas de trabajo.
- Diseñar un espacio de almacenamiento, planificando la ubicación de armarios extraíbles, estanterías y organización interior.
Realizar un dibujo o esquema de la distribución deseada antes de empezar el montaje y teniendo en cuenta los puntos anteriores permite tener una visión más clara de la disposición final y asegurarse de que se ajusta a las necesidades personales y al espacio disponible. También es conveniente pensar en la adaptabilidad de la instalación si se desea agregar más electrodomésticos en el futuro, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de la planificación.
Una correcta distribución y ubicación de los puntos de agua y electricidad es fundamental para que la cocina funcione de forma adecuada. Antes de iniciar el montaje, hay que identificar y marcar los espacios en los que se pretenden ubicar los electrodomésticos y el fregadero. Una ubicación estratégica permite conectar estos elementos de forma eficiente.
Del mismo modo que hay que prever la posibilidad de añadir electrodomésticos en el futuro, considerando que la instalación eléctrica y de fontanería se pueda adaptar llegado el caso.
Las herramientas necesarias son el taladro y sus brocas, las puntas, el tirafondos, el nivel, el destornillador, un martillo, una espátula y las sargentas.
En cuanto a los materiales, nos encontramos con los módulos de cocina en kit, la placa vitrocerámica, el fregadero y el grifo, la cinta de cantear, la campana extractora, la cola de contacto, los tiradores y la silicona.
Con todo esto ya es posible iniciar el montaje de la cocina modular siguiendo los pasos clave y, por supuesto, las instrucciones proporcionadas por el fabricante.
Los pasos a seguir cuando se inicia el montaje
Empezamos por la colocación de las patas y los herrajes. Una vez se han leído las instrucciones, se procede a colocar las patas en los módulos inferiores y los herrajes en la parte posterior de los muebles de arriba.
Con cada pata y herraje en su lugar, se fijan los muebles inferiores y superiores en la ubicación elegida previamente en la planificación. En esta fase se utilizan tirafondos para asegurar los módulos a la pared y entre ellos, logrando estabilidad y una correcta alineación.
El siguiente paso consiste en la nivelación y el ajuste de los módulos. Una vez que se han fijado, se nivelan y ajustan sus posiciones utilizando los tornillos reguladores. Se trata de un paso esencial para conseguir que la superficie de trabajo sea uniforme y equilibrada, evitando el desnivel.
Para concluir con esta etapa del montaje, se colocan las tapas embellecedoras en los laterales visibles de cada mueble. Con estas tapas se obtiene un acabado estético uniforme y se ocultan los bordes de los módulos, lo que proporciona un aspecto profesional.
A continuación, pasamos a la encimera. Uno de los elementos fundamentales de la instalación de una cocina modular. Antes de empezar, hay que tomar medidas precisas del espacio en el que se va a ubicar la encimera. Una vez se tienen las medidas, se corta la encimera utilizando una sierra de calar o circular, para hacer cortes precisos en las marcas previamente señaladas.
Tras verificar que se adapta al espacio, se llevan a cabo los ajustes necesarios si procede, mediante lijado o cortes adicionales. Para fijarla hay que utilizar los soportes adecuados, como escuadras metálicas o grapas de sujeción. Se colocan los soportes en las esquinas y a lo largo de la encimera, asegurándose de que se encuentran correctamente alineados y nivelados.
Para finalizar, con una pistola de silicona o utilizando adhesivo de montaje se fija la encimera a los muebles, aplicando una capa fina y uniforme del adhesivo en la parte inferior de la encimera y ejerciendo una presión firme sobre los módulos.
Concluidos estos sencillos pasos de preparación y colocación, podemos decir que el montaje de la cocina modular ha sido completado con éxito. A partir de ahí, toca instalar la placa, el fregadero y los electrodomésticos.
Antes de concluir, señalar las opciones de combinación de cocina modular que se pueden escoger, ya que el diseño modular de estas cocinas permite una gran libertad a la hora de componer los diferentes elementos de la cocina. Las variantes son muy numerosas y cuentan con diseños funcionales y asequibles, de mayor calidad y totalmente personalizados, con mayor coste.
En función de la elección de los materiales y el diseño frontal se puede crear una expresión muy personal que se puede integrar de forma armoniosa en cualquier espacio. Como ejemplo citaremos algunas opciones:
- Cocina modular estilo casa de campo. Caracterizada por los colores cálidos, los frentes artesonados y la fabricación en materiales naturales. Elementos como estanterías abiertas o tiradores de cerámica proporcionan un aspecto típico de este tipo de viviendas.
- Cocina modular moderna, de líneas rectas, sin tiradores y reducida a estructuras claras y típicas de las soluciones de cocina más vanguardistas. Los frentes mate o de alto brillo y los elementos de iluminación integrados proporcionan ese carácter modernista.
- Cocinas modulares de madera maciza donde el material adquiere todo el protagonismo. Maderas como el roble, el nogal o el fresno proporcionan a la cocina ese aspecto natural tan llamativo y acogedor. Combinado con tiradores metálicos, el resultado se convierte en un diseño atemporal, pero con carácter.
La calidad merece la pena, aunque se trate de cocinas modulares. Contar con carcasas robustas, extraíbles y superficies resistentes hace posible que se aumente su vida útil y no haya que cambiar de cocina cada pocos años. La madera maciza se puede lijar y engrasar; el acero inoxidable queda como nuevo con un paño de microfibra y agua, y los frentes y encimeras intercambiables mantienen el diseño actualizado durante años.
En definitiva, las cocinas modulares son una excelente opción para cambiar de cocina y que sea totalmente al gusto, al mismo tiempo que puedes montarla con tus propias manos y hacer alarde de tus habilidades.