Una costumbre que beneficia a la salud
La sauna es una costumbre que a muchos nos puede parecer lejana, un lugar en el que se reúnen a hacer sus negocios ciertos personajes de películas o un simple lugar para sudar. Un espacio cálido, tranquilo y envolvente: la sauna es mucho más que un lugar para sudar. Sin embargo, mucho se desconoce sobre sus beneficios para la salud, con numerosos efectos positivos, desde la relajación y una mejora notable en el sueño hasta beneficios cardiovasculares o alivio de estrés. Por eso hoy nos detendremos a hablar de sus beneficios, tal y como explican desde el blog especializado de Saunas Luxe, donde se detalla de forma cercana esta práctica habitual en muchos países del norte.
- Relajación, bienestar mental y mejor calidad de sueño
Gracias a las temperaturas elevadas en la sauna, se promueve la liberación de endorfinas que reducen el cortisol (la hormona del estrés) y favorecen la sensación de bienestar. En un informe que presenta el sitio Health, se presenta un estudio reciente de Suecia. En este se presentaron 971 participantes y se encontró que quienes usaban la sauna entre una y cuatro veces al mes mostraban menos ansiedad, mejor ánimo, mejor calidad del sueño y menor prevalencia de hipertensión.
Con tales beneficios, estas sesiones actúan como una pausa consciente, un respiro necesario que alivia los síntomas del desgaste mental y emocional. Se busca en ellas aliviar el estado de ánimo, reduciendo el estrés y la depresión a partir de la relajación física.
- Protección cardiovascular y reducción de presión arterial
Numerosas investigaciones médicas demuestran los Beneficios cardiovasculares y de salud que tiene el uso de la sauna. Se ha documentado que el uso regular de sauna está vinculado con menor riesgo de muerte súbita, enfermedades cardíacas, hipertensión y accidentes cerebrovasculares. El calor corporal induce respuestas similares al ejercicio moderado, mejora la función endotelial y reduce la rigidez arterial. Incluso, estos estudios detallan que, al combinar sauna y ejercicio, se mejora significativamente la capacidad cardiorrespiratoria y se reduce la presión arterial sistólica.
- Alivio de dolores musculares y mejora de la recuperación
Otro beneficio de la sauna se da después de un entrenamiento intenso. Para regular la tensión generada por el esfuerzo físico, una sesión de sauna puede acelerar la recuperación muscular y aliviar tensiones. Gracias a las temperaturas elevadas, se estimula el flujo sanguíneo y se reduce la inflamación. Esto ayuda a que los músculo y articulaciones se relajen. En el artículo de Verywellhealth se muestra como muchos deportistas integran esta práctica como parte de su régimen de recuperación, especialmente en entrenamientos de fuerza y resistencia, notando que después de una sesión los músculos se sienten menos pesados o adoloridos de lo habitual.
- Limpieza del cuerpo desde dentro: sudor y desintoxicación
La sudoración intensa induce la expulsión de toxinas almacenadas en el organismo, incluyendo metales pesados, pesticidas y otros contaminantes. La exposición pasiva y de corto plazo a altas temperaturas (que oscilan entre los 45°C y los 100°C) provoca una hipertermia leve que induce a una respuesta termorreguladora que involucra mecanismos neuroendocrinos, cardiovasculares y citoprotectores. Aunque los estudios aún deliberan sobre su impacto clínico, los usuarios de saunas perciben una sensación de limpieza profunda, piel de aspecto más saludable y una sensación general de ligereza.
- Beneficios cognitivos y posibles efectos protectores neurológicos
Estudios observacionales en Finlandia han asociado la frecuencia de uso de sauna con tasas menores en enfermedades tales como Alzheimer o demencia. Se establece así la posibilidad de que la exposición regular al calor podría reducir el riesgo de enfermedades cognitivas. Además, se sugiere que combinar buena condición física con uso frecuente de sauna está vinculado a una menor incidencia de trastornos psicóticos.
- Seguridad y mejores prácticas ante el calor
Sin embargo, pese a los beneficios que conlleva, tomar una sauna no debe hacerse sin precauciones. Las investigaciones muestran que una sesión típica de hasta 20 minutos en saunas secas (70–90 °C) es segura para la mayoría, aunque no es recomendable para personas con condiciones cardíacas descompensadas, hipertensión no controlada o embarazo sin supervisión. Se aconseja mantenerse bien hidratado, evitar el consumo de alcohol antes o durante la sesión y enfriar el cuerpo gradualmente tras el calentamiento.
Conclusión
Las saunas son más que un espacio de calor: son un encuentro con uno mismo, un hábito que conjuga relajación, salud cardiovascular y equilibrio mental. Una experiencia que puede integrarse perfectamente en nuestra rutina para obtener beneficios reales y tangibles. Ya sea tras el ejercicio, en momentos de estrés o simplemente como práctica regular de bienestar, la sauna es una herramienta accesible para cuidar del cuerpo y la mente.



