Más que medicamentos, los servicios de una farmacia

Ir a la farmacia siempre ha sido sinónimo de enfermedad. Como si no hicieran más que dispensar los medicamentos recetados por el médico. Sin embargo, para una inmensa mayoría, el farmacéutico o farmacéutica del barrio, siempre se convertía en un aliado de nuestra salud. No era algo extraño que el propio farmacéutico, solucionara tus problemas sin necesidad de acudir al médico. Eran otros tiempos, eso es cierto, pero la relación farmacéutico cliente, iba más allá de la mera dispensación de medicamentos.

En la actualidad, el trato no ha cambiado mucho en las farmacias más pequeñas. Aunque en gran medida, la mayoría de establecimientos, han crecido tanto que cuentan con varios dependientes o farmacéuticos, por lo que no se puede establecer ese vínculo de otros tiempos. La vida va más deprisa y solo acudimos a las farmacias a por lo que manda el médico o algún producto conocido. No hay tiempo para establecer relaciones de confianza que permitan acudir para que nos resuelvan dudas.

No obstante, las farmacias son clave en la sociedad y sus servicios, van mucho más allá de la mera dispensación de medicamentos. Puesto que el farmacéutico es, en muchas ocasiones, el primer contacto que tienen los pacientes con los profesionales de la salud, su labor debería enfocarse en dotar a su farmacia de todos los servicios de asistencia sanitaria que demanda la ciudadanía. Para ello, debe formarse tanto el propietario como el equipo a su cargo. De tal manera que puedan ofrecer servicios de mayor envergadura.

Así lo hacen en la mayoría de las farmacias más vanguardistas. Procurando ofrecer a los clientes una imagen diferente que va más allá de lo básico: la dispensación de medicamentos recetados por el médico. En la actualidad, las farmacias de han visto abocadas a incorporar una estrategia empresarial diferente, para transformar la farmacia tradicional en un establecimiento dedicado a la salud.

Más profesional, menos cercana

Hacer que las farmacias se conviertan en esos espacios modernos y renovados, cuyo enfoque sea convertirse en un centro sanitario de proximidad, desde el cual se fomente la salud integral del paciente, es la máxima de las farmacias en la actualidad. Como nos cuentan desde la Farmacia El Ancla Huelva, hoy en día, la labor del farmacéutico, sigue siendo un referente vital en cuestiones de salud. Esta combinación se logra, gracias a los titulares de las farmacias que con el conocimiento y desempeño necesario, siguen las tendencias del mercado.

Este cambio se debe precisamente, a los hábitos de compra en lo que a productos de farmacia respecta, del consumidor. Así como a los gustos y preferencias del mismo que, han derivado en que los titulares de las farmacias, se vean abocados a adaptarse, a este nuevo tipo de consumo que se aplica a todo. Los pacientes actuales, se han convertido en clientes más exigentes que, demandan esa transformación de la farmacia tradicional en la farmacia del futuro. Más profesionalizada, más especializada y, posiblemente, menos cercana.

Como establecimiento a pie de calle, las farmacias se han visto en la necesidad de competir, no solo con otras farmacias, también con los retails especializados de los centros comerciales y grandes superficies o el comercio online. Lo que ha hecho difícil destacar sin más. Ahora toca destacar frente a la competencia indirecta, incorporar una nueva visión que difiera de la tradicional, tanto a nivel físico, como conceptual y operativo. Esta línea se ha convertido en el camino básico y necesario que deben seguir para adaptarse al nuevo mercado y, por supuesto, al nuevo consumidor.

Debido a todo esto, resulta de gran importancia, conocer a ese nuevo mercado y tipo de consumidor. Así como saber qué aspectos hay que poner en marcha en función de las necesidades que cada farmacia, detecte en sus pacientes clientes habituales. Sin olvidarse de los clientes potenciales a los que se puede atraer.

El artículo 86 del Real Decreto 1/2015 del 24 de julio, alude a la importancia que tiene el hecho de situar a las farmacias, como un referente en lo que a promoción de la salud respecta. El mismo decreto, promulga la necesidad por parte del farmacéutico de convertirse en el responsable de dispensar medicamentos a la población. Aspecto que implica el desarrollo de las competencias profesionales del farmacéutico, con objeto de ayudar al paciente en el cumplimiento y seguimiento del tratamiento instaurado por el médico. De tal manera que se pueda garantizar la seguridad y eficacia del mismo. Como meta se pretende promocionar la salud y el bienestar de la comunidad.

En consecuencia, la clasificación general de los Servicios Profesionales Farmacéuticos Asistenciales, que vienen definidos por el Foro de Atención Farmacéutica, marca una diferencia en dos bloques: Servicios de Atención Farmacéutica (medicamento y adherencia al tratamiento) y Servicios relacionados con la Salud comunitaria (prevención, promoción y educación de la Salud).

Un servicio para cada necesidad

Siendo así, cada farmacia tiene la potestad de implementar los diferentes servicios profesionales relacionados, en función de la normativa vigente de cada comunidad autónoma en la que se encuentre. Además de tener en cuenta el entorno, tipo de cliente y competencia, el equipo con el que cuenta para la implementación del servicio y los recursos propios de los que dispone la farmacia (el espacio, las herramientas, comunicación…).

En la actualidad, el listado de la cartera de servicios que puede ofrecer una farmacia, incluyen una serie de actividades y servicios comunes. Todos ellos, pueden ser ofrecidos por todas las farmacias, con la finalidad de poder atender todas y cada una de las necesidades de la población, más allá de la dispensación de medicamentos de sobra conocida.

El listado comprende los siguientes servicios:

  • Dispensación de medicamentos.
  • Atención farmacéutica.
  • Control de la salud.
  • Entrega de los medicamentos de forma segura.
  • Gestión de las recetas.
  • Atención a los pacientes con enfermedades crónicas.
  • Programas de adherencia terapéutica.
  • Venta de productos relacionados con la salud y el bienestar.
  • Asesoramiento sobre prevención.

A esta lista de servicios básicos que puede y debe ofrecer una farmacia, se pueden añadir otros servicios adicionales como complemento:

  • Servicio personalizado de dosificación (SPD).
  • Formulación magistral.
  • Consejo nutricional.
  • Control de parámetros de salud.
  • Audiología
  • Óptica.
  • Ortopedia.
  • Perforación del lóbulo de la oreja.
  • Dermoanálisis.
  • Deshabituación tabáquica.
  • Colaboración en campañas de prevención sanitaria.
  • Otros como campañas de responsabilidad social (donaciones, recogida productos/alimentos, cursos, charlas divulgativas, cursos de salud…).

En pocas palabras, convertir una farmacia en un tipo de establecimiento asistencial, mediante la oferta de servicios con un valor añadido. Este cambio no genera exclusivamente un beneficio a nivel social, al mismo tiempo, aumenta la rentabilidad de la farmacia, a consecuencia de la fidelización de los clientes que, a su vez, acudirán con mayor frecuencia al establecimiento.

Con este tipo de servicios, se incrementan las operaciones realizadas y el ticket medio, haciendo que las farmacias se esfuercen en satisfacer al cliente. Con un buen desarrollo de este tipo de servicios, los farmacéuticos y farmacéuticas, cumplen con su deber vocacional de ofrecer un servicio de ayuda a la sociedad.

Por consiguiente, los servicios que pueden proporcionar a la población, garantizan una correcta y adecuada atención sanitaria, lo que repercute en el bienestar de los pacientes. Al asegurarse de la disponibilidad y calidad de los medicamentos necesarios para tratar las enfermedades y proporcionar los productos sanitarios requeridos para el cuidado de la salud, ofrecen un servicio exclusivo que, otros establecimientos, no pueden ofrecer.

Con la verificación y gestión adecuada de las recetas, se garantiza un seguimiento responsable y correcto de cada tratamiento prescrito por el médico. Además de proporcionar la atención farmacéutica necesaria en aquellos lugares en los que no existe una farmacia.

Sin duda, son los mejores a la hora de informar y hacer el seguimiento adecuado de los pacientes en relación con los medicamentos que toma. Esta labor, la llevan a cabo mejor que el propio médico de cabecera. Todo esto, en colaboración directa con los organismos responsables de detectar y notificar las posibles reacciones adversas que puede presentar un medicamento, ya que en caso de que así sea, conviene acudir a la farmacia a notificarlo.

También colaboran de forma directa en programas de promoción de la salud, impulsados por las administraciones sanitarias, con objeto de garantizar la calidad de la atención tanto farmacéutica como sanitaria.

Por otro lado, las farmacias colaboran en la formación y orientación dirigida a otro tipo de profesionales sanitarios, así como los usuarios, promoviendo de forma activa, un uso racional y correcto de los medicamentos.

Todo esto, en coordinación con los servicios de salud de las diferentes comunidades autónomas, para que la atención sea coordinada y de calidad.

Ya sabemos con un poco más de precisión en qué consisten los servicios básicos que ofrece una farmacia. Aquellos para los que fueron creadas en un principio. Servicios que se ven incrementados por los citados y una amplia variedad de posibilidades al servicio de los pacientes/clientes. Actualmente, las farmacias se están convirtiendo en pequeños centros comerciales de la salud, en los que puedes encontrar todo tipo de servicios, productos y consejos profesionales. Quizá no sean tan cercanos como antaño, pero si son grandes profesionales.

 

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