Embalaje inteligente, el futuro que ya es presente

Logística y paquetería han evolucionado de forma brutal. Hace unos años era muy fácil que el paquete que habías pedido a una tienda online o por catálogo se extraviara o llegara tarde. Esto último era lo más factible. Pedías hoy y el paquete llegaba una semana después. Funcionaba así y estaba aceptado. No es que hiciera gracia, pero sabíamos de sobra que, si pedíamos algo por catálogo o a través de la red, ese paquete llegaría en unos cuantos días. Lo importante no era que llegara pronto, sino el hecho de no tener que ir a la tienda.

Por aquellos tiempos no pensábamos que todo podía ir más rápido. Como hoy, pides ahora y te llega mañana. Las nuevas tecnologías han revolucionado todos los sectores, y el del embalaje no es la excepción. Prueba de ello es la velocidad que tiene hoy el sector y la solución más novedosa: el smart packaging o embalaje inteligente. Esta solución logística se posiciona como la solución que aporta múltiples ventajas al mundo del embalaje y la logística y está ganando protagonismo en los envases debido a los numerosos beneficios que aporta.

El smart packaging o embalaje inteligente no es un concepto futurista ni se trata de una moda pasajera. Se trata de la evolución natural del embalaje dentro de un contexto en el que la logística es más compleja, los productos tienen un recorrido más largo y las marcas necesitan hacer un control más exhaustivo, proteger los productos y comunicar otros aspectos con su embalaje. Más allá del transporte, el embalaje deja de ser un elemento pasivo para convertirse en una herramienta activa dentro de la cadena de valor.

Hablar de embalaje inteligente es hablar de soluciones inteligentes aplicadas al embalaje para mejorar la seguridad del producto, optimizar la logística, minimizar las incidencias y aportar la información útil y necesaria a los operadores y a los clientes.

Entendiendo el embalaje inteligente

Desde un punto de vista más bien técnico, el embalaje inteligente consiste en un sistema en el que se incorporan los elementos capaces de interactuar con el producto, el entorno o el usuario. Esta interacción puede ser física, química o digital y siempre tiene un objetivo definido: que mejore el control del producto a lo largo de su recorrido. Algo que para Bvpack Embalajes, como empresa dedicada a la venta de maquinaria de alta tecnología y materiales para el sector, supone un gran avance.

Dentro del mundo del embalaje, este nuevo concepto, el smart packaging, se aplica en tres niveles: control del estado del producto, trazabilidad y comunicación.  El control del estado implica conocer la temperatura, la humedad o la integridad en la que se encuentra el paquete. Con la trazabilidad y el seguimiento se dispone de la información necesaria para saber dónde está el producto en cada momento y lo que sucede durante su transporte. La comunicación, tanto interna como externa, permite que se conozca todo el proceso logístico por parte de la empresa, incluyendo almacenaje y distribución, y que el cliente final comunique su experiencia. Cabe señalar que no todos los embalajes inteligentes tienen una gran complejidad o son costosos. En muchos casos se trata de una solución sencilla que, bien aplicada, aporta valor.

Aunque se tiene la tendencia a pensar que el embalaje inteligente es aplicar la tecnología y después el embalaje, lo cierto es que es al revés. Se parte del problema que presenta el embalaje y que se pretende solucionar. Es decir, si un producto muestra incidencias por los cambios de temperatura, el embalaje inteligente tiene que enfocarse en monitorizar o indicar los cambios y no en el añadido de una conectividad que no es necesaria. Si se trata de la trazabilidad o de una manipulación indebida, la solución puede encontrarse en los sistemas de identificación del control de apertura.

En el embalaje profesional, la tecnología se incorpora al cartón, a la protección interior, al cierre y al uso del producto. Un embalaje inteligente que no se plantea debidamente puede suponer más problemas que beneficios.

Dentro del campo del embalaje, el smart packaging se utiliza de forma práctica en numerosos sectores. Dentro de la logística y la distribución, se hace posible que se sepa si el envío ha estado expuesto a condiciones inadecuadas o se ha manipulado de forma incorrecta. En los productos sensibles, proporciona información para saber si el producto es o no válido cuando llega a su destino. En lo que a embalaje industrial respecta, el uso de identificación inteligente hace que resulte más fácil realizar el control de inventario, llevar a cabo la gestión de los retornos y la optimización de los procesos internos y, en el comercio electrónico, se mejora la trazabilidad, se reducen las reclamaciones y se proporciona una mayor transparencia al cliente final.

Cuando se trata de productos premium o embalajes de alto valor, se recurre al embalaje inteligente como un elemento de protección contra la falsificación, además de convertirse en un canal de comunicación directa con el cliente.

Lo que hace que el packaging sea smart

El embalaje inteligente ha revolucionado el embalaje tradicional, ya que ofrece tanto al productor como al consumidor unos servicios adicionales que van más allá de lo que hace un receptáculo con el que se hace posible realizar el traslado y almacenaje de la mercancía. Gracias a la tecnología, el embalaje “habla” y da información sobre el estado del contenido del paquete o el lugar en el que se encuentra.

Las tecnologías más utilizadas en lo que a envases y embalajes respecta son las que vamos a citar a continuación:

  • Tintas inteligentes que contienen sustancias termocrómicas que reaccionan al cambio de temperatura o fotocromáticas que varían en función de la exposición a la luz.
  • Indicadores de temperatura-tiempo, TTI, que proporcionan información sobre la temperatura a la que se expone un paquete y durante cuánto tiempo.
  • Sensores de humedad o gas que permiten saber las condiciones de humedad interior o la composición de la atmósfera.
  • Biofilms indicadores de degradación que cambian de color en función del estado en el que se encuentra el producto, advirtiendo del final de su vida útil.
  • Nanotecnología, con la que se mide el deterioro, gracias a la incorporación de enzimas o sustancias que reaccionan ante bacterias y hongos.
  • Etiquetas RFID (Radio Frequency Identification). Para los dispositivos en los que se almacenan y transmiten los datos mediante ondas de radio, con lo que es posible identificar y seguir los productos sin que sea necesario tener un contacto visual directo, lo que supone una diferencia con los códigos de barras o los QR. Además de que pueden almacenar más datos y registrarse varias al mismo tiempo.
  • Sensores NFC (Near-field Communication), otro tipo de comunicación sin contacto compatible con los smartphones.
  • Realidad aumentada. Tanto los códigos QR como los sensores NFC permiten a los teléfonos leer esta información extra.
  • Marca de agua digital. Consistente en códigos invisibles que se pueden registrar con lectores o teléfonos, y permiten saber si ha existido uso ilícito o manipulación, haciendo que la falsificación de productos sea más complicada.
  • Tecnología de blockchain, con la que se asegura que los datos registrados no son modificables.

Si con toda esta tecnología no resulta suficiente, la efectividad del embalaje inteligente aumenta al involucrar la inteligencia artificial. La facilidad para crear algoritmos capaces de analizar datos, prever las tendencias, desarrollar nuevas soluciones y evaluar los resultados obtenidos es la manera más idónea de complementar el embalaje inteligente.

Utilizar embalaje inteligente proporciona una serie de ventajas frente al embalaje tradicional. Permite optimizar la cadena de suministro, proporcionando la posibilidad de geolocalizar y monitorizar los productos y obtener información en tiempo real, así como seguir los paquetes con precisión durante el transporte, agilizando la cadena, reduciendo errores y evitando que se produzcan costes innecesarios. También se reduce el desperdicio de alimentos y productos perecederos. Lo que supone un menor impacto ambiental, unido a los recursos digitales con los que se pueden sustituir las etiquetas y otros materiales, favoreciendo la sostenibilidad.

Otra de sus ventajas reside en la mayor información sobre los productos que se proporciona a los clientes, a quienes les gusta conocer el estado del producto dentro de los envases y embalajes. Este método es muy eficaz a la hora de ofrecer información sobre la calidad del contenido y saber si ha sufrido cambios de temperatura, humedad, contaminación o manipulación. Al proporcionar una experiencia tan completa, la satisfacción del consumidor es más fácil de lograr; además, se aporta un valor añadido al negocio y se hace que se diferencie de la competencia.

Este tipo de embalaje proporciona ventajas a todo el sector logístico, pero cabe destacar dos ámbitos en los que estas ventajas son verdaderamente relevantes: el sector de la alimentación y la industria farmacéutica. Todavía quedan algunos desafíos que afrontar a nivel económico, legal y medioambiental, pero el smart packaging es una realidad que hace que el futuro del embalaje sea parte del presente. Poco a poco veremos cómo el sector de la logística y el embalaje proporciona tanta información como si una persona se encargara de cada envío en exclusiva, de principio a fin.

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