Lo que hace una empresa de audiovisuales

Cuando se trata de la creación de contenidos para medios audiovisuales, se necesita contar con una empresa de producción. Este tipo de empresas se ocupa de crear los contenidos que luego podemos ver en cine, televisión, plataformas o medios digitales de cualquier tipo. La tecnología juega un papel relevante en el sector, debido a que los avances tecnológicos disponibles proporcionan mayor calidad a los productos finales. Siendo la producción el arte de la creación de dichos contenidos, englobando los aspectos financieros, los recursos técnicos y logísticos y la planificación de todas las tareas que se deben realizar en cada momento.

Toda producción audiovisual es el resultado de la suma de varias propuestas y el trabajo realizado por el equipo o empresa que lo realiza. El plan de trabajo establecido para conseguir el producto digital pensado es lo que se conoce como la producción audiovisual. Un proceso esencial en cualquier tipo de trabajo audiovisual, con independencia del soporte en el que se vaya a visualizar. De hecho, de la producción depende el resultado final. En el plan de trabajo se decide dónde se realizará el rodaje, en qué momento se hará, cómo se llevará a cabo y las personas implicadas.

De manera que la planificación previa es uno de los aspectos más relevantes de toda producción audiovisual. Con lo que una empresa de producción audiovisual cuenta con diversos departamentos que deben trabajar perfectamente coordinados, ya que, de lo contrario, el resultado del producto final depende de esa colaboración.

Una producción audiovisual se compone de diversas fases, sobre las que hablaremos a continuación. En cada una de las fases, dentro de un proceso de gran complejidad, participan varios profesionales especializados en cada uno de los aspectos de la producción. Todos los profesionales y etapas que componen la producción son esenciales para obtener un buen resultado.

Unas cuantas fases

Para conocer las diferentes fases y etapas que componen una producción audiovisual, nos hemos acercado a Verso Producciones, especialistas en sonido, iluminación y, por supuesto, producción audiovisual. Nos explican que una producción de este tipo se divide en tres fases: la planificación o preproducción, la ejecución, conocida como producción, y el montaje y edición, denominada postproducción.

En la fase inicial del proyecto, la preproducción o planificación, encontramos la fase más importante dentro del proceso de producción audiovisual. Aunque cabe señalar que se trata de un proceso independiente de los posteriores. Su importancia reside en que se trata de la fase inicial, en la que se establecen las tareas y trabajos que se realizarán en cada momento de la producción. En esta etapa, deben planificarse exhaustivamente todos los aspectos relacionados con lo que se va a ejecutar posteriormente.

La preproducción comprende todo lo que se produce desde el momento en el que se plantea la idea hasta que se inicia la grabación del proyecto. A lo largo de esta etapa del proceso, se concretan aspectos tales como el presupuesto, los medios a utilizar, los profesionales a contratar, las localizaciones, etc. Dicho de una forma más simple, se trata de la fase en la que se programan las actividades a realizar cada día, para adaptarse a las previsiones del equipo de producción.

Una vez que se tiene todo bien planificado y se sabe qué hay que hacer en cada momento, se pasa a la producción. Durante esta fase, se materializan las decisiones que se han tomado durante la preproducción. Los equipos necesarios, como el de sonido, iluminación, audio, vestuario o maquillaje, se incorporan al trabajo de forma coordinada. Si la preproducción ha sido deficiente o no se ha realizado como es debido, la fase de producción supondrá un despilfarro de tiempo y dinero, además de convertirse en un caos a la hora de ponerse a trabajar y sacar el trabajo adelante. Por lo general, una vez finalizada la jornada, los profesionales dedican tiempo a visualizar con detenimiento el material grabado. Además de dedicar tiempo a preparar lo que será necesario para el siguiente día de trabajo y dejar todo listo. Este aspecto es de gran importancia si se quieren evitar imprevistos.

Tras varias jornadas de producción, el producto no ha terminado. Tan solo se dispone del material necesario para pasar a la postproducción. Esta última fase del proceso audiovisual es el momento en que el realizador y los directores llevan a cabo una selección de lo mejor del material obtenido. Con la selección hecha, se pasa a la edición y el montaje del producto audiovisual. El editor lleva a cabo el montaje, mientras que el equipo de producción garantiza que se respeten los plazos en la postproducción de la imagen, de manera que tengan todo el material disponible para poder obtener el producto final. En esta etapa se realizan tareas tan diversas como la selección de la banda sonora, la coordinación del montaje o los grafismos a incorporar.

Un proceso de gran importancia para la empresa

Sobra decir que cada producto audiovisual o proyecto requiere de un proceso de producción diferente, aunque a grandes rasgos, las fases son las mismas. En función de las características de cada producto, se hacen las variaciones correspondientes. Es decir, no es lo mismo rodar un videoclip que una película, ni grabar una boda que un documental.

Por ejemplo, si se trata de una producción televisiva para grabar una serie, la producción es diferente de la de un largometraje o el informativo. Sin olvidarnos de la diferencia, en este caso sustancial, de estos productos con lo relativo a la producción en streaming de los eventos deportivos o conciertos que se retransmiten en directo, sin editar. Este tipo de producciones requiere que haya detrás una ejecución perfecta, debido a que los tiempos de reacción son casi nulos.

En cualquiera de estos tipos de producciones, la producción audiovisual es indispensable y necesaria, puesto que se trata de la garantía de que los proyectos se realizan sin contratiempos y de forma satisfactoria, tanto para la empresa de producción como para el cliente. Para que sea así, es fundamental contar con un equipo de especialistas en cada uno de los campos que componen la producción, su implementación en cadena, de forma dinámica y progresiva, haciendo que el trabajo de todo el equipo tenga más valor.

No se puede olvidar que la producción audiovisual es equivalente a planificación estratégica, control de los recursos, ejecución de las tareas de forma positiva y dinamización del equipo de trabajo.

Existen una serie de aspectos y factores básicos que, indudablemente, pueden afectar a toda producción audiovisual y, en consecuencia, al presupuesto de la misma. Dentro de los factores a considerar, se encuentran aspectos generales como el diseño del evento o la elección de la localización en la que se va a realizar la grabación. A estas se unen aspectos más específicos como la codificación de la retransmisión o las animaciones y gráficos en el caso del streaming.

Considerar el tipo de evento o producto a realizar es esencial, puesto que va a determinar todo lo demás. No es lo mismo un evento presencial que uno híbrido, con público u online. Por lo general, cuando un cliente llega a la empresa, tiene bastante claro el tipo de producción que pretende.

Una vez que se tiene claro el tipo de evento o producto audiovisual, se inicia el proceso de preproducción del que hablamos anteriormente. En función del tipo de producto, puede ser más o menos denso y complejo. Por lo general, se elaboran guiones, escaletas, material gráfico, etc. Se planifican las cámaras necesarias y se diseña la estructura de grabación o rodaje.

En la fase de postproducción, se puede editar o montar el material obtenido, según el caso. Cuando se trata de directos, se suele entregar el material en bruto, para que los clientes y diferentes medios puedan realizar resúmenes, productos para web, anuncios, etc.

No puede faltar lo relativo a los recursos humanos. En este mundo de la producción audiovisual, se trata de los moderadores, presentadores, entrevistadores, invitados, actores, etc. Esos trabajadores son necesarios en la mayoría de eventos o trabajos audiovisuales. Es muy frecuente que los clientes de la empresa de audiovisuales cuenten ya con el personal necesario. En caso contrario, la empresa se encargará de contactar con los profesionales necesarios.

Un aspecto relevante que, por lo general, es necesario solo en los directos, es la traducción simultánea. En cierto tipo de producciones, es fundamental contar con ese servicio para que el público pueda entender la retransmisión. Así como la voz en off, más habitual en las producciones en diferido o documentales.

Como todo esto deja ver, la producción audiovisual implica un alto nivel de creatividad y trabajo previo. Se trata de un trabajo colaborativo y coordinado que hace que contar con un buen equipo sea indispensable. Planificación y organización, cumplimiento de plazos, diversidad de habilidades y experiencia, gestión de recursos, trabajo en equipo y colaboración entre todos, comunicación y capacidad de resolución de problemas y adaptación son algunos de los aspectos que se trabajan en estas empresas. Todas estas funciones y responsabilidades hacen que las empresas y equipos de producción tengan tamaña importancia dentro de cualquier tipo de proyecto audiovisual. Un trabajo en equipo que determina que el trabajo realizado tenga mayor o menor calidad.

Compartir

Más entradas

Conoce más sobre el Coworking

En este artículo vamos a conocer más sobre el Coworking. Es un hecho que la sociedad está cambiando como nos dicen los expertos de mitreworkspace.com, que llevan especializados en este