La belleza empieza por la boca.

Bonita sonrisa

Cada vez somos más conscientes de ello. Una boca sana y arreglada mejora nuestra presencia física. Nuestra sonrisa es nuestra tarjeta de presentación. Es un tema de dominio público, pero no viene mal refrescarlo de vez en cuanto ante la presencia de actitudes reticentes. Veremos la importancia que tiene la dentadura en nuestra imagen y los medios que tenemos para mejorarla.

Aquellas personas que no están contentas con su dentadura tienden a esconderla tras un semblante serio, que rara vez sonríe. Esa actitud genera una impresión fría y distante que hace que a la gente le cueste acercarse a nosotros y suele despertar recelo. Lo cierto es que muchas sonrisas estropeadas no se arreglan por desidia o, tal vez, para evitarse gastar dinero en el dentista.

En el lado contrario tenemos a las personas que están obsesionadas con la imagen de sus dientes. La revista Gaceta Dental dice que se llama “dismorfia dental” y es un trastorno psicológico. Una especie de trastorno obsesivo-compulsivo que se centra en la estética de la dentadura. Estas personas contratan compulsivamente un tratamiento estético para sus dientes detrás de otro y nunca están satisfechas. Agrandan los defectos dentales y, en ocasiones, se imaginan algunos que no existen. Viven obsesionados con tener la dentadura igual que tal o cual personaje famoso. Sin darse cuenta de que la dentadura de dos personas nunca puede ser igual. Nuestra dentadura es única, igual que las huellas dactilares.

Los odontólogos de Clínica Dental Cubero, una clínica que lleva más de 20 años abierta en el barrio madrileño de Cuatro Caminos, indican que la estética de nuestros dientes es una expresión de la salud. Nuestra dentadura se ve bonita si nuestros dientes están sanos y fuertes. Como es obvio, se pueden hacer mejoras, pero toda acción que efectuemos en este sentido debe preservar la salud de los dientes y de la boca.

Efectos estéticos y psicológicos de una dentadura estropeada.

Vamos a empezar por el principio. ¿Qué nos pasa cuando nuestra dentadura tiene taras o defectos apreciables? Estos son algunos de sus efectos sobre nosotros:

  • Pérdida de autoestima y confianza social. Los problemas dentales generan inseguridad al sonreír o hablar, lo que puede hacer que no mostremos más retraídos e, incluso, que evitemos relacionarnos con los demás. Esta actitud nos puede hacer perder incluso oportunidades profesionales. Por desgracia, en trabajos cara al público o que impliquen la representación de una empresa, estos son aspectos que se tienen en cuenta.
  • Impacto en la imagen personal. Los dientes dañados o ausentes alteran la armonía del rostro, provocando un aspecto envejecido y descuidado. La falta de piezas dentales afecta al soporte de los labios y mejillas, modificando las proporciones faciales. Por otro lado, los dientes amarillentos, con manchas o mal alineados, enturbian de manera significativa la imagen de nuestra cara.
  • Ansiedad y aislamiento social. La vergüenza y el miedo al juicio de los demás pueden provocar conductas de evitación, derivando en ansiedad social y retraimiento progresivo con respecto a los demás.
  • Cambios en el estado de ánimo La sensación de no poder sonreír libremente genera frustración y tristeza, llegando en algunos casos a afectar la motivación y la autoconfianza.

El blanqueamiento dental.

El blanqueamiento dental es el tratamiento dental más solicitado. El blanqueamiento dental es un tratamiento estético que busca devolver a los dientes una apariencia más blanca y luminosa, eliminando las manchas superficiales que se acumulan con el tiempo. Este tratamiento, realizado siempre bajo la supervisión de un profesional, puede abordarse de diferentes maneras según las necesidades y características de cada paciente.

En las clínicas dentales, uno de los métodos más utilizados es el blanqueamiento con luz LED. En este tratamiento, antes de comenzar, el odontólogo evalúa el estado general de la boca para asegurarse de que el procedimiento es seguro, toma fotografías y registros del color dental, y protege las encías con una barrera especial para evitar irritaciones. A continuación, se aplica un gel blanqueador que contiene peróxido de hidrógeno o de carbamida. Este producto actúa sobre los pigmentos que oscurecen los dientes y, al exponerse a una lámpara LED de alta intensidad, se activa y acelera el proceso de aclarado. Los resultados son visibles desde la primera sesión, lo que convierte a este método en una opción rápida y efectiva para quienes buscan un cambio inmediato.

Por otro lado, existe el blanqueamiento mediante férulas, un tratamiento domiciliario que combina comodidad y eficacia. Tras realizar un molde o escaneo dental, el odontólogo fabrica una férula personalizada que el paciente utilizará en casa con un gel blanqueador similar al del método LED. Normalmente, la férula se usa durante varias horas al día, a menudo por la noche. A lo largo del proceso, el profesional controla la evolución del tratamiento, ajusta la concentración del gel y se asegura de que no haya molestias. Aunque este procedimiento es más lento, permite un control detallado de los  resultados.

En cualquier caso, antes de iniciar el tratamiento, el dentista debe evaluar el estado de la dentadura para determinar cuál es la opción más adecuada. Es importante recordar que el blanqueamiento dental, aunque mejora la estética, no es eficaz en todos los tipos de manchas y nunca debe anteponerse a la salud bucal.

Las carillas dentales.

Las carillas dentales son un tratamiento estético que permite mejorar de forma notable la apariencia de la sonrisa. Se trata de unas finas láminas, generalmente de porcelana o de composite, que se adhieren a la parte frontal de los dientes con el objetivo de corregir imperfecciones como manchas, fracturas, ligeras separaciones o irregularidades en la forma y el tamaño de las piezas dentales. Gracias a ellas, es posible obtener una sonrisa más uniforme, brillante y natural sin necesidad de procedimientos invasivos.

Antes de colocar las carillas, el odontólogo realiza un estudio detallado de la boca del paciente. Evalúa el estado de los dientes, las encías y la mordida, y toma registros fotográficos y moldes o escaneos digitales para diseñar las carillas a medida. En función de las necesidades del paciente y del resultado deseado, se elige el tipo de material más adecuado. Las carillas de porcelana ofrecen un acabado más duradero y resistente al paso del tiempo, mientras que las de composite permiten realizar correcciones rápidas y menos costosas.

El proceso de colocación varía según el tipo elegido. En el caso de las carillas de porcelana, el odontólogo suele pulir ligeramente la superficie del diente para que la lámina se adhiera de forma precisa. Posteriormente, se fija con un cemento especial de alta resistencia y se ajusta el color para que armonice con el resto de la dentadura. Por su parte, las carillas de composite se aplican directamente sobre el diente, moldeando el material hasta conseguir la forma deseada y luego puliéndolo para obtener un acabado brillante y natural.

Aunque se trata de un tratamiento principalmente estético, la valoración profesional es fundamental. El dentista determinará si el paciente es un buen candidato, ya que las carillas no corrigen problemas de salud dental como las caries o la periodontitis. Con un adecuado cuidado y revisiones periódicas, pueden mantenerse en perfecto estado durante años.

Otros tratamientos de estética dental.

Aparte del blanqueamiento dental y de la colocación de carillas, existen otros tratamientos y recursos sanitarios que pueden mejorar la apariencia de los dientes. Son los siguientes:

  • Contorneado dental. También conocido como remodelado estético, consiste en pulir mínimamente el esmalte para corregir pequeñas irregularidades en el borde o la forma de los dientes. Es un procedimiento rápido, indoloro y con resultados inmediatos que mejora la armonía de la sonrisa.
  • Ortodoncia estética. Los tratamientos de ortodoncia con brackets cerámicos o de zafiro, e incluso la popular ortodoncia invisible, que corrigen la posición de los dientes sin afectar a la apariencia durante el proceso. Permiten lograr una sonrisa alineada de manera discreta.
  • Limpieza bucodental profesional Más allá de la higiene diaria, las limpiezas realizadas en clínica eliminan placa bacteriana, sarro y manchas superficiales, devolviendo el brillo y la uniformidad al esmalte de los dientes-. Es la base de cualquier tratamiento estético posterior.
  • Reconstrucciones con composite. El composite estético se utiliza para reparar pequeñas fracturas, rellenar huecos o mejorar la forma de los dientes con un material del mismo color que el esmalte natural. Es una solución económica y conservadora que devuelve uniformidad y simetría.
  • Gingivectomía o remodelado de las encías. Mediante técnicas de microcirugía o cirugía láser, se corrige el exceso de tejido y las asimetrías en la línea de las encías, logrando una sonrisa más proporcionada y estética.
  • Selladores y pulido de superficie. Se aplican sobre el esmalte para proteger los dientes y realzar su brillo natural, ofreciendo una apariencia más lisa y cuidada.
  • Incrustaciones y coronas estéticas. Cuando un diente está dañado, pero se desea conservarlo, las incrustaciones de porcelana o resina y las coronas sin metal permiten restaurar su forma y color con un aspecto muy natural.

Muchos son las opciones y recursos que tenemos para mejorar la apariencia de nuestra sonrisa, pero todos ellos siempre son mejor realizarlos en una clínica dental, bajo supervisión sanitaria, frente a recurrir a productos de parafarmacia o remedios caseros.

 

 

 

 

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