A la hora de hacer música, las posibilidades son infinitas. Los instrumentos musicales que se pueden utilizar son de lo más diverso y variado. Aunque por lo general nos quedamos en los más clásicos y habituales, como los teclados, la batería, guitarras, violines…Conocer todos los instrumentos musicales que existen no es tarea fácil, salvo que te dediques a la música en alguna de sus vertientes. No obstante, si hay un instrumento de sobra conocido por todo el mundo es el piano. Si se trata de un piano de cola, además de excelencia musical, encontramos el sumun de la elegancia y la estética.
Ciertamente es un instrumento que cualquiera querría tener en el salón de su casa, únicamente por la belleza que emana. Si además eres capaz de arrancarle unos acordes en el tempo adecuado… el sueño se hace realidad. Sin embargo, a pesar de reconocer este instrumento que es a su vez, obra de arte y expresión artística, desconocemos sus partes y la función de su cola.
Basta con asomarse al interior de un piano de cola, para comprobar lo sorprendente que es su arquitectura. Como sucede con las personas, la belleza, está en el interior. Aunque en este caso, el exterior es igualmente bello. Asomarse a la cola del piano, es encontrarse con hileras y más hileras de cuerdas sujetas en un armazón de hierro. Son más de doscientas veinte las que componen el conjunto. Las más cortas, para las notas más agudas; las más largas, para las graves. Es decir, el tamaño aumenta a medida de que se asciende por el teclado.
El exterior del piano es parte innegable de su belleza, estilizadas curvas que definen una personalidad particular. Se compone de tres elementos para obtener esa forma única y singular: la tapa, la caja que mantiene única la pieza y de la que cuelgan los pedales y los pies que lo sostienen. A continuación, vamos a adentrarnos en su caja, la cola del piano que permite que se reproduzcan esas notas.
La cola por dentro
Mirando al interior de la caja, encontramos las cuerdas del piano. Esas cuerdas, son las que, tras ser percutidas o golpeadas, nos regalan los sonidos que se corresponden con las notas musicales. Nuestra amiga Kristina profesora particular de piano, nos cuenta como se producen esas notas. En el caso de las notas más graves, se golpean dos cuerdas, en las graves, solo una. Las notas más graves no tienen tantas cuerdas porque se trata de cuerdas más gruesas, lo que produce más sonido. El movimiento del martillo, elemento que produce el sonido al golpear las cuerdas, implica una reacción en cadena.
Si observamos un piano de cola abierto, comprobamos que a la derecha, se encuentran las cuerdas más graves, entorchadas para aportar mayor resistencia y en diagonal, lo que permite un mejor aprovechamiento del espacio.
Pasamos al bastidor o arpa, una de las partes del piano de cola que mayor tensión resiste. De ahí que se fabrique en hierro fundido, capaz de soportar la gran tensión que mantienen las cuerdas. El bastidor, cuenta con una serie de aperturas en su armazón, estas aperturas favorecen la sonoridad. Bajo el armazón, se encuentra la tabla armónica, bajo las cuerdas.
La parte que une el armazón con las cuerdas, se conoce como puente del piano. Las cuerdas, por lo general, se fijan por dentro del piano por pares, aunque esta fijación pude variar en función del piano y su fabricante.
Otra de las partes que componen el piano de cola, son los apagadores que bloquean la vibración de las cuerdas cuando no se tocan o ciertos pedales, se activen y los liberen. Cada apagador, cubre tres cuerdas y tras ellos, se encuentran las clavijas de afinación. Seguro que conoces su función: ajustar cada cuerda.
Cabe señalar que las notas más agudas no tienen apagadores, por lo que las cuerdas más cortas, están libres. Esto es así debido a que el sonido de las cuerdas más agudas, se desvanece con mayor rapidez, por lo que no es necesario contar con apagadores.
Aunque lo vamos a decir, no es necesario, pero el mecanismo de un piano de cola, es muy complejo. Bajo la cola, se esconde un mecanismo de palanca de gran complejidad. Al pulsar cada tecla, la misma bascula y se producen una serie de acciones que terminan en el martillo del piano, este último, golpea la cuerda, libre para vibrar y producir el sonido.
Dentro de la estructura
Como ya hemos comentado, el interior de un piano de cola, es de gran complejidad. Dentro de la cola, encontramos una estructura con más de doscientas veinte cuerdas y una gran variedad de componentes. El conjunto de todos estos elementos, hacen posible que los pianos de cola, produzcan esos sonidos de primera.
El bastidor, del que ya hemos hablado, supone la columna vertebral del piano de cola. Este marco de hierro fundido sobre el que se asientan las cuerdas del piano, es una pieza robusta que puede llegar a soportar veintitrés toneladas de tensión producidas por las cuerdas de acero. Del mismo modo que el arpa o plato, desempeña un papel esencial, dentro de la integridad de la estructura del piano. El arpa, soporta el clavijero y sostiene la tensión que generan todas las cuerdas del piano (más de doscientas veinte) cuando están afinadas. De manera que ayuda a que todo se mantenga en su lugar, lo que permite que cada nota pueda tocarse y sonar con la claridad, potencia y precisión necesaria.
Otra pieza esencial del piano de cola, es el clavijero. De gran importancia puesto que sirve como soporte a las clavijas de afinación. El clavijero se compone de múltiples capas de madera, por lo que su estabilidad queda garantizada y hace posible que se pueda afinar de forma personalizada la tensión de cada cuerda.
Un clavijero sin clavijas, de poco nos vale y los pianos, cuentan con sus clavijas, elementos cilíndricos de acero que se encuentran en el clavijero. Las clavijas suponen un punto de fijación para cada una de las cuerdas. Al girarlos se aumenta o disminuye la tensión de las cuerdas, según el afinador considere, para obtener un sonido perfecto.
No pueden faltar las cuerdas. El germen del sonido, la semilla de la que nacen las notas. Un piano de cola, se compone de unas doscientas veinte a cuarenta cuerdas. Estas se disponen de forma diagonal, uniendo el clavijero con el bastidor, pasando por los puentes. La clave de colocar las cuerdas en diagonal, reside en poder alargar su longitud y permitir una mayor tensión, solo soportable por materiales de gran resistencia como el acero.
Las notas más graves, constan de una cuerda, recubierta de un entorchado que las proporciona mayor resistencia, en tanto que las notas más agudas, pueden contar con hasta tres cuerdas por nota, lo que permite obtener sonidos más completos y armónicos.
La tabla armónica es la que permite que el sonido, producido por las cuerdas, se amplifique. Sin ella, el sonido que generan las cuerdas al ser percutidas, no serviría de mucho. Por lo que la tabla armónica, es una de las partes más importantes del piano de cola. De no contar con ella, el sonido, apenas se propagaría. La función que tiene es la de amplificar el sonido de las cuerdas al ser golpeadas. Con ayuda de la caja, permite que la música pueda escucharse con fuerza. Se fabrica con madera de máxima calidad y carente de imperfecciones, para que el sonido, pueda propagarse de la mejor manera, facilitando la resonancia.
Sobre los citados puentes, diremos que se trata del nexo entre cuerdas y tabla armónica. Su misión es transferir las vibraciones de las cuerdas a la caja de resonancia, lo que deriva en la producción de una amplificación acústica distinta. La mayoría de los pianos de cola cuentan con dos puentes: el largo que une la tabla armónica y las más agudas y el corto, que transmite la vibración de las cuerdas graves.
Gracias a este complejo conjunto de elementos, el piano produce los sonidos que componen las notas de una melodía. El mecanismo del piano, permite que la vibración llegue a las cuerdas para producir sonido. Se trata de un mecanismo muy complejo que desarrolla una serie de movimientos en cadena, con una total precisión. El movimiento se inicia al pulsarse la tecla que se asienta en la conocida como cama, del piano con un mecanismo de balancín.
Al accionar una tecla, se eleva en su extremo opuesto y acciona la palanca del apagador, activándose el puente mediante el pilotín o cabestrante, moviendo a su vez, dos piezas: el martinete o palanca de escape y la palanca de repetición. Estas dos piezas accionan el rodillo (pieza de fieltro circula en el macillo), que golpea la cuerda.
Al pulsar la tecla, llega a un punto llamado punto de escape, en cuyo extremo corto toca el botón regulador deslizando la palanca de escape por el rodillo, elevando el macillo y golpeando la cuerda. Todo esto se produce antes de que suene una nota. Con sus variantes y la forma de tocar de cada pianista, se logran sacar las mejores notas y melodías al piano.



