Las huellas de un pasado lejano Imprimir

Hace unos 35 millones de años, este territorio era mar abierto y la costa estaba a unos 3 ó 4 km al sur de aquí. El clima era mucho más cálido que ahora.

Caminando por las lagunas costeras y las playas de ese antiguo mar pirenaico, bandadas de antepasados de aves zancudas, como la cigüeña y el marabú, junto con gaviotas y correlimos buscaban su alimento. 

Tanto las huellas de las aves como las ondulaciones producidas por el oleaje quedaron grabadas sobre los blandos sedimentos litorales, hoy convertidos en roca. 

Esta muestra proviene de un afloramiento de Javier, descubierto en los años 60 del siglo pasado. Las huellas mayores pertenecen a un antiguo marabú, Leptoptilostipus pyrenaicus, encontrado aquí por primera vez.